1 may 2012

Cansado de tantas derrotas consecutivas, solo y con la cara hinchada de pena pregunté a la Luna.
Me dijo que no me preocupara. Me enseñó que siempre había una cara oculta, y así, charlando hasta el amanecer apareció el Sol. Me enseñó que no es siempre bueno todo lo que brilla, pero aunque no le viera, él siempre estaría ahí

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