Y es que me avergonzaría... el saber que al defender mi patria estaba en contra de ella.
El saber que la insomne culpabilidad me avasalla todas las noches, o por el simple hecho de eludirla me vea a contracorriente de mis compañeros, que al igual que yo decidieron acarrear las culpas sociales de occidente.
Y coincidir con ellos un vespertino día de Mayo, ojos enfrentados, armas en manos, cada uno a un lado, iguales... diferentes, pues yo asumí la carga del estado, asumí vivir acomodado a cambio de una consciencia que murió tiempo há. Derrotada por la comodidad vacua que saca lo peor de mi.
Y la sangre, misma sangre de cuna se derrama ante el poder que no supo del esfuerzo, si no, de esa competición no nata que me enseñaron de pequeño. Como si fuera la vida una carrera primitiva, una lucha de bienes que nos enferma y convierte en máquinas de inhibición evolutiva, en unos tiempos regidos por el odio al prógimo ¿Y quién es prógimo?¿No es acaso aquel con el que comparto mis raices?¿Mi sangre?¿No es ese que hoy está delante de mi tratando de preservar su decencia y la de su familia?
No, no podría, tan si quiera pasar otro día sabiendo que la cabeza de quien podría ser mi padre está en mi defensa. Sabiendo que mi hermano fue quien tiró aquella piedra de desesperación, solo por no querer ser mierda. Tan solo por despertar en ese cíclico mundo que, día a día, elimina a las grandes personas de esta tierra.
Y detrás de ese casco correría una lágrima frustrada, salada, impregnada del olor del que lucha por la nada, por su cama y por aquellos que cambiaron la empatía por una pseudofelicidad falseada, basada en dólares que no valen esa pobreza desmesurada.
Y es que si fuera yo me desmenuzaba al saber que mi acción quedó varada en mi consciencia habitada por demones nocturnos que jornada tras jornada susurraba a mis oídos: "Vendiste tu alma por ser esclava. Válgate el precio pues yo quedé por siempre enclaustrada y olvidada. Ahora tú... tu vida sea perdonada porque yo..."
Algunas son amargas, otras empalagan el olvido y siempre son tan claras que no sabrás ni lo que digo. Puede que sin futuro, ni lo niego ni lo afirmo. Pero en algún lado de mi memoria para mi tiene un sitio No quisiera alcanzar la gloria, ni el cielo, ni el infinito Me conformo con tu sonrisa sin guardarla para mi mismo Me conformo con el viento acariciando mi nuca la libertad... con otro día distinto, despertar y no dormir nunca.
28 may 2012
1 may 2012
Cansado de tantas derrotas consecutivas, solo y con la cara hinchada de pena pregunté a la Luna.
Me dijo que no me preocupara. Me enseñó que siempre había una cara oculta, y así, charlando hasta el amanecer apareció el Sol. Me enseñó que no es siempre bueno todo lo que brilla, pero aunque no le viera, él siempre estaría ahí
Me dijo que no me preocupara. Me enseñó que siempre había una cara oculta, y así, charlando hasta el amanecer apareció el Sol. Me enseñó que no es siempre bueno todo lo que brilla, pero aunque no le viera, él siempre estaría ahí
Vuestro nuevo puto Dios (No puedo evitar odiarle)
¡Tú!¡Haragán de oscura cuna!
¿Cómo osas hacer de tu mundo onírico una realidad?
¿Cómo puedes pretender cambiar lo escrito por los siglos de los siglos?
No seas imbécil, salir de la rueda vital es algo que no está en manos de tu calaña,
mas serán tus manos herramienta eterna de espalda doblada.
Destierro marcado a fuego y metal en tus entrañas, tu futuro y tu alma.
¡Tú!¡Podrido eslavón quebrado de odio!
¿Qué pretendes si me necesitas?
Pues hasta la necesidad fisiológica más básica corre por mi cuenta.
Soy comida, comodidad, cobijo... soy la deuda que os maldijo.
Y tú, maldito.
¿Ahora pretendes apartarme de tu camino?
¿Enterrarme desterrado en las tierras del olvido?
Somos muchos, no lo olvides.
Quiz pro quo servido frío.
Te aniquilaremos y borraremos,
para la historia no habrás sido
y a un lecho de cemento le contarás lo vivido.
¡Muere llaga pustular o postula mis despojos!
¡Nadie vive sin mi!¡No vuelvas a abrir los ojos!
¿Cómo osas hacer de tu mundo onírico una realidad?
¿Cómo puedes pretender cambiar lo escrito por los siglos de los siglos?
No seas imbécil, salir de la rueda vital es algo que no está en manos de tu calaña,
mas serán tus manos herramienta eterna de espalda doblada.
Destierro marcado a fuego y metal en tus entrañas, tu futuro y tu alma.
¡Tú!¡Podrido eslavón quebrado de odio!
¿Qué pretendes si me necesitas?
Pues hasta la necesidad fisiológica más básica corre por mi cuenta.
Soy comida, comodidad, cobijo... soy la deuda que os maldijo.
Y tú, maldito.
¿Ahora pretendes apartarme de tu camino?
¿Enterrarme desterrado en las tierras del olvido?
Somos muchos, no lo olvides.
Quiz pro quo servido frío.
Te aniquilaremos y borraremos,
para la historia no habrás sido
y a un lecho de cemento le contarás lo vivido.
¡Muere llaga pustular o postula mis despojos!
¡Nadie vive sin mi!¡No vuelvas a abrir los ojos!
Adios niña
Triste día cavernario.
Donde la pasión por el nuevo día quedó en estercoleros razonados por la desidia.
Raspo en un grinder los restos del tricoma eventual y necesario,
como raspo los vestigios de recuerdo de tus suaves formas.
Onándome una vez más en la esencia donde el sexo tuvo otro nombre.
Allá donde la razón no pudo encontrar consuelo.
Allá donde quedaron tus volátiles y transitorias pasiones,
rincón de juguetes perdidos en la historia.
Masturbo mi cerebro y no eyacula el olvido.
Eyacula la fragancia de nuestros cuerpos al juntarse,
tardes y noches enteras de ojos, sonrisas, piel y tus labios
quedaron en la sinapsis de mi hipocampo.
Haciendo de esos días el cuento más precioso jamás escrito
con final incongruente, inconcluso y sin sentido.
Pues así fue. En mi piel se describe con fuego la última noche motelera
donde a horas tempraneras después de sudarla entera
me dijiste que era... la última... De saberlo me habría despedido.
Esa cama se portó mal y recibió su merecido,
fue vapuleada por dos almas en esencia iguales... en efecto... sin parecido.
Esa cama portó lo más bello de mi mundo
y mecidos en sueños besaste mis ojos.
Pangea separó lo que Cronos unió,
alma partida en dos.
Busco esos ojos que parecían gritarme de cariño,
pero ya no están, no los encuentro en otras cuencas,
tan solo en las tuyas, niña.
¿Y cómo es recordar sin ser recordado?
¿Y cómo es queres sin ser querido?
A veces son días cavernarios,
ótras, simplemente, por ti sonrío
...
A veces maldigo tus comentarios,
ótras desearía estar contigo.
Beberemos del tiempo en frascos de betadine
y encontrarás el vacío del oscuro y frío espacio en tu lecho.
Tal vez un resto deshumanizado de lo que un día era hombre.
Tal vez hijo sin segunda figura.
Tal vez... la siemiente de la soledad echando raices al alma.
Tal vez...
Donde la pasión por el nuevo día quedó en estercoleros razonados por la desidia.
Raspo en un grinder los restos del tricoma eventual y necesario,
como raspo los vestigios de recuerdo de tus suaves formas.
Onándome una vez más en la esencia donde el sexo tuvo otro nombre.
Allá donde la razón no pudo encontrar consuelo.
Allá donde quedaron tus volátiles y transitorias pasiones,
rincón de juguetes perdidos en la historia.
Masturbo mi cerebro y no eyacula el olvido.
Eyacula la fragancia de nuestros cuerpos al juntarse,
tardes y noches enteras de ojos, sonrisas, piel y tus labios
quedaron en la sinapsis de mi hipocampo.
Haciendo de esos días el cuento más precioso jamás escrito
con final incongruente, inconcluso y sin sentido.
Pues así fue. En mi piel se describe con fuego la última noche motelera
donde a horas tempraneras después de sudarla entera
me dijiste que era... la última... De saberlo me habría despedido.
Esa cama se portó mal y recibió su merecido,
fue vapuleada por dos almas en esencia iguales... en efecto... sin parecido.
Esa cama portó lo más bello de mi mundo
y mecidos en sueños besaste mis ojos.
Pangea separó lo que Cronos unió,
alma partida en dos.
Busco esos ojos que parecían gritarme de cariño,
pero ya no están, no los encuentro en otras cuencas,
tan solo en las tuyas, niña.
¿Y cómo es recordar sin ser recordado?
¿Y cómo es queres sin ser querido?
A veces son días cavernarios,
ótras, simplemente, por ti sonrío
...
A veces maldigo tus comentarios,
ótras desearía estar contigo.
Beberemos del tiempo en frascos de betadine
y encontrarás el vacío del oscuro y frío espacio en tu lecho.
Tal vez un resto deshumanizado de lo que un día era hombre.
Tal vez hijo sin segunda figura.
Tal vez... la siemiente de la soledad echando raices al alma.
Tal vez...
Requiescat in pacem
Aquí yace el último caballero.
Soldadito de plomo entre sábanas de acero.
Entre libertades de frenopático
aún nostálgico
de ser el primero.
Yace pues en tumba anónima el nombre de su ánima
y su homónima, una dama, yacen muertos.
Pues no existen ni existieron.
Las damas se tornaron putas y los hijos de puta puteros.
No le llore, cortesana, no hay lugar para caballeros,
no hay hombres sinceros, ni sensibleros.
Solo putos y embusteros que entre embustes se disputan el placer de otro agujero.
No hay princesas, ni dragones, ni príncipes, ni ranas, ni galanes con galones.
Tan solo degeneraciones, vacíos cuerpos de enllagados valores
Soldadito de plomo entre sábanas de acero.
Entre libertades de frenopático
aún nostálgico
de ser el primero.
Yace pues en tumba anónima el nombre de su ánima
y su homónima, una dama, yacen muertos.
Pues no existen ni existieron.
Las damas se tornaron putas y los hijos de puta puteros.
No le llore, cortesana, no hay lugar para caballeros,
no hay hombres sinceros, ni sensibleros.
Solo putos y embusteros que entre embustes se disputan el placer de otro agujero.
No hay princesas, ni dragones, ni príncipes, ni ranas, ni galanes con galones.
Tan solo degeneraciones, vacíos cuerpos de enllagados valores
A mi barrio
Descendientes de la estirpe del olvido.
Perros carroñeros de los que bien han vivido.
Más allá de estas calles conviven los malditos,
en confinaciones superficiales de cemento y granito.
Barrios de lágrimas por los que están y se fueron.
Justicia y promesas que súbitamente murieron.
Alquitrán helado manchado de sangre es el cementerio.
Un cuerpo encontrando, resuelto otro misterio.
Y de mientras las sombras de este mundo se marchitan
sin salida del olvido su suerte las decapitan
y avanzan descabezadas sin pensarlo, querer salir es un delito.
Los que se van no vuelven a contarlo... los demás yacen su día finito
Perros carroñeros de los que bien han vivido.
Más allá de estas calles conviven los malditos,
en confinaciones superficiales de cemento y granito.
Barrios de lágrimas por los que están y se fueron.
Justicia y promesas que súbitamente murieron.
Alquitrán helado manchado de sangre es el cementerio.
Un cuerpo encontrando, resuelto otro misterio.
Y de mientras las sombras de este mundo se marchitan
sin salida del olvido su suerte las decapitan
y avanzan descabezadas sin pensarlo, querer salir es un delito.
Los que se van no vuelven a contarlo... los demás yacen su día finito
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