Desperté, o esa fue la sensación. Tras décadas de vagar entre sueños y pesadillas, que contra todo pronóstico, no eran más que el resultado de la imaginación de mentes perversas que soñaban un mundo muerto y frío, y lo tornaban tan real que parecía que parecía que nadie más despertaría.
Siglo tras siglo las oscuras mentes traginaban en nuestra consciencia. Llevándonos cada vez más cerca a la autodestrucción.
Pero sucedió que al soñar desperté y me sentí solo. Aunque no por mucho tiempo, pues sabía que uno a uno los humanos se encontraban con ese sueño adaptado a su persona que poco a poco les haría despertar en la verdad oculta. Y así algunos despertamos soñando o soñamos que estamos despiertos, nos da igual, o al menos para mi tengo el placer de saber que mi sueño al fin es real o que realmente al fin sueño.
Pero no fue igual para todos. Pues la oscuridad juega con el miedo y la muerte, arma poderosa que aniquila y adormece al que quiere despertar pero se pierde entre ese mundo onírico oscuro y duermen y duermen y nunca vuelven. Algunas personas incluso al despertar no les gusta lo que ven. Ser un legionario blanco es un camino difícil, a veces solitario, cansado y peligroso, por eso algunos prefieren los sueños oscuros o mantenerse despiertos, quietos y tumbados, paralizados de miedo, sin saber qué hacer cuales niños desarropados.Y confunden un mundo con otro, no lo entienden y acaban con sus vidas ahogados en sus lágrimas.
Hijos del mundo, paladines luminosos, leones de melena plateada, defensores de Gaia y arcángeles que bendicen besando los ojos nos unimos en una batalla sin descanso, eterna guerra por los sueños que prometo ganaremos tarde o temprano, aunque nunca llegue a verlo, aún sabiendo que la victoria pende de tus manos, de tus labios, de tus ojos...
Despierta por favor, sueña con la verdad de tu rango, despierta, levántate y elige tu puesto y mando
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