Esas velas son horas de cera
Las horas podridas que intentan recordar ese nombre sobre el que roto, ignoto
Girando y volviendo al mismo punto con un pasmoso ritmo desacompasado repleto de notas punzantes que se clavan en la piel y me impiden ver la clave del Sol.
Ese Sol que rádia en los seres y que de tanta vida llena, el astro del que ejerce su eje la Tierra.
Tódos se pusieron de acuerdo y en ese día constante decidieron girar danzante a su alrededor
Y yo trazo tu elipse, despacio, bailando el viento, la lluvia y paseos solitarios
Y allí en el centro estás tú, lo se, lo percibo con mi sentido más primitivo, iría pero... antes me lio un porrillo
Y caminando camino rondándote sin quererlo aún sabiendo que me encuentro en una carcel de carne y huesos
Humo dentro humo fuera purifico mis pensamientos, descansado de mis bailes despego los pies del suelo.
Es tu fuerza la que me atrajo y ni me planteé evitarlo, ahora... permíteme...
Permíteme desabrochar tu atmósfera y penetrar como un meteorito hasta el fondo de tu epicentro, permite que la fricción me calcine, me derrita o me evapore
Yo no tengo prisa, no se cómo vas tú con eso, si quieres me voy, si quieres me quedo
A fin de cuentas tú me has llamado, yo solo acudí a tu encuentro
No hay comentarios:
Publicar un comentario