Y volviste otra vez, trayendo los recuerdos con esos picores que solo se palían a golpe de cuchilla o punzón.
Recuerdos de garganta atragantada y amargo amalgama que abrazaba la falta que hallaba en cada rincón.
Y absorta quedaba la llama que alentaba la risa apagada por el abismo "yo".
Mientras sabías que no había salidas que no autoinfligieran el mismísimo dolor.
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