A toda luz tu cuerpo se estremece
y entretiene al son del sexo prohibido
con un vaivén que más bien se parece
a tocar el cielo desconocido.
Tu mirada lasciva que me mece.
Tus caderas que aumentan mi libido.
Tu sonrisa de pillina merece
penetrarte hasta haberme derretido.
Al compás de una cama que rugiente
exclama por tus sonrisas jadeantes,
por tus besos, tus abrazos y gritos.
Déjame que te engañe a la siguiente
ocultándonos del resto y como antes
te lamo, te muerdo y como a cachitos
No hay comentarios:
Publicar un comentario