31 ago 2011

Panspermia

Sucedió millones de años atrás. Se encontraba Gaia dormitando, sumida en un largo descanso de eones tras su nacimiento, flotanto en el frío universo. Tan verde y azul como solo ella lo fue. Preciosidad de movimientos rotatorios y elípticos que en ese momento dormía llenando de vida con sus suspiros a una gran diversidad de seres que junto a ella se mecían vagando por la infinidad espacial.
Como os digo, sucedió que sin previo aviso fue penetrada con violencia por un gigante más pequeño que ella. Penetró, pues, con tanta violencia que ésta se despertó ligeramente con una leve sacudida.
Ahora desvirgada, herida y corrompida lloraba del dolor sufrido, temblaba y sollozaba la pérdida de muchas de sus especies dando lugar sin quererlo a épocas de incesables lluvias, polvo y glaciaciones.
Gaia lloraba y lloraba, y cuanto más lloraba a más seres perdía mientras este alienígena gigante se acurrucaba en la llaga de Gaia, abrigado e incandescente ajeno al dolor de su concubina.
Con el tiempo Gaia se cansó de aquel llanto, pues ella es fuerte y frágil a la vez. Tan cansada estaba que se volvió a dormir aún con un semblante triste en sus facciones. En este segundo descanso ella soñó, durante millones de años con pequeños seres peludos y variopintos que saltaban y trepaban por su cuerpo gráciles y graciosos. Este sueño se conrvirtió en pesadilla cuando estos seres dejaban de trepar para caminar de forma bípeda, arrancando su piel, devorando sus entrañas y a sus criaturas con violencia, arrasando con tódo lo que se encontraban dejando solo muerte allá donde pisaban con extrañas tecnologías que minaban de ella misma. Moldeando así el cuerpo suyo con formas horribles, con costras, calvas y enfermedad.
Mientras este sueño/pesadilla se sucedía el gigante que se hallaba en la llaga de Gaia aprovechó para eclosionar un extraño virus degenerativo que evolucionaba a una velocidad brutal, expandiéndose por todos los confines de Gaia, este virus fue autodenominado "ser humano". 
Siente las sacudidas de Gaia en su eterna pesadilla que aún dormida siente las fiebres de su enfermedad, se retuerce de dolor, murmulla inteligibles palabras mientras nosotros seguimos masacrándola, tal vez Gaia vuelva a despertar algún día o tal vez ya yerma y muerta no vuelva jamás a despertar de ésta su eterna pesadilla, quien sabe, puede que al final su pesadilla vuelva a convertirse en un placentero sueño. El final de este cuento depende de ti

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