Supurantes vísceras entramadas.
Ríos de cuerpos sumidos en lava.
El hostigamiento que nunca acaba.
Pus de almas amputadas y enclaustradas.
Sonidos de las pieles desgarradas.
Guturales que el alma me socava.
Ennegrecidos murales de esclavas
que gimen de eterno placer atadas.
Un mórbido y dantesco demón grita,
mis tímpanos revientan, quedo sordo,
una boca gigante me vomita,
siento que todo el cuerpo se me irrita.
En mis tripas algo punzante y gordo,
mi castigo, un cuchillo sodomita
muy dantesco, si señor. Me ha gustado. Muy bueno lo de las esclavas que gimen de placer. Buena hipérbole. Además es muy visceral en si todo el poema, buenos recursos.
ResponderEliminarEnhorabuena y saludos