6 jul 2011

Soneto demoniaco

Supurantes vísceras entramadas.
Ríos de cuerpos sumidos en lava.
El hostigamiento que nunca acaba.
Pus de almas amputadas y enclaustradas.


Sonidos de las pieles desgarradas.
Guturales que el alma me socava.
Ennegrecidos murales de esclavas
que gimen de eterno placer atadas.


Un mórbido y dantesco demón grita,
mis tímpanos revientan, quedo sordo,
una boca gigante me vomita,


siento que todo el cuerpo se me irrita.
En mis tripas algo punzante y gordo,
mi castigo, un cuchillo sodomita