Ese dolor que se solapa al pecho.
Desgarrando las ganas de vivir tan si quiera un día más, con una
culpa en cada mano.
Si yo no elegí este juego donde empiezo
perdiendo y ganar, lo que es ganar, es algo que no entiendo.
Y pasa
transitorio el tiempo vertiendo sus heces en mi cuerpo.
No pude
tragar más mundo, no pude sentirme bien con ello.
¿Que para ser
felices debamos destrozar las vidas de aquellos que peor que yo
llegaron aquí perdiendo? y pierdo.
Pierdo la compostura, la razón,
el sueño.
Pierdo los estribos si me veo ostentando un dueño.
Que
no, no elegí este juego y por más que intente cambiarlo todo,
empezar de nuevo, van pasando fracaso tras fracaso mis huevos.
Y allí
quedó la tierra, sin brotes de esperanza para un mundo nuevo donde
recurso tras recurso todo acabó en cero, parece que nunca caerá
este imperio, es igual, comenzaremos otro y otro y al final todo será
pasajero hasta el día final donde colapse sólo...
¿Sólo?¿Quién
dijo sólo?
Soldados criados del lodo salieron al son de guerrilla,
portando semilla que germina lento, pero... germina, atento.
Florecerá el polen, y al viento advierto que exponencialmente el
pensamiento universal seguirá creciendo, cuajando las mentes
quebradas de décadas de falta de aliento y en un último hálito,
suspiro final del sufrimiento, las ganas de vivir volverán a todo
aquel que está viviendo el sueño y sueño con vivir sin dueño.